¿La Verdad Duele o Libera?
Columna de Opinión: ¿La Verdad Duele o Libera?
(Temática planteada en el Podcast Miércoles de Pedagogía, publicado en Youtube: https://youtu.be/iRYOWqBExMs?si=NB1SkOyWfGaaBdt_ y Spotify: https://creators.spotify.com/pod/show/escritor-fer/episodes/95--LA-VERDAD-DUELE-O-LIBERA-e2qknlb el día 4 de noviembre de 2024).
"Hay verdades que se dejan de decir se
convierten en mentiras; hay mentiras que se repiten varias veces que se convierten
en verdades. Esa es la vida, un juego de verdades y mentiras".
La verdad es el concepto lógico y coherente entre lo que se dice y/o se afirma y lo que es verdadero o correcto en un determinado contexto. La verdad es compleja y diversa porque cambia constantemente con cada situación en la que se aplica. En el ámbito político, la honestidad como sinónimo de verdad es un valor clave, para que el actuar sea transparente. Esa “transparencia” puede ser comprendida rectamente sólo a través de la verdad honesta y directa, aunque también esté sujeto a la percepción artificial y egoísta de las personas y el poder de grupos políticos afiliados y desconocidos.
En el campo jurídico, constantemente se busca la
verdad para asegurar la justicia es uno de los principios más importantes de
imparcialidad y ecuanimidad que debe ser primordial en los tribunales y
decisiones judiciales. En la esfera académica, la verdad es vista como la meta
de la investigación y el conocimiento es en este caso, que la recopilación de
evidencia y pruebas vital para hacer progresar la comprensión humana. A pesar
de su importancia, sin embargo, la verdad también puede ser tanto dolorosa como
regeneradora. Para comunicarse honestamente, requiere aceptar y reconocer los
hechos como son, sin ocultar ni distorsionar la realidad.
Desafortunadamente, en lugar de decírselo a las
personas, a menudo decidimos cubrir la verdad con mentiras, usando la falsedad
para distorsionar la realidad. Mintiendo acerca de la realidad también puede tener
consecuencias dolorosas ya que socava la confianza en una relación entre dos
personas. Y no importa cuán pequeña sea la mentira, tiende a crecer y
expandirse, socavando la confianza en una relación de una manera mucho más
íntima de como lo haría decir la verdad. En la mayoría de los casos, la verdad
promueve la liberación dado que permite que una persona viva sin el peso de
emociones escondidas o mentiras que puedan dañar sus relaciones y su propia
moral.
Por otro lado, decir la verdad puede brindarle calma
interior y claridad en la mente de una persona, ya que implica la liberación de
la ansiedad del deber ser. También puede ser doloroso en el nivel más profundo
de la palabra, tales como verdades inconvenientes o darse cuenta o revelar algo
sobre uno mismo o sobre el mundo o la sociedad que se prefieren no saber y
callar. En este caso, la verdad puede ser perjudicial, “un arma de doble filo”,
que puede hacer daño o sanar. Los efectos de decir la verdad pueden ser buenos
o malos según el contexto y la forma de comunicación. Para que funcione la
verdad debe estar de la mano con la compasión, para permitir que las relaciones
mejoren creando una confianza sólida. Pero esta verdad cuando sale a la luz
pública de manera inapropiada, incorrecta obrusca, esto puede resultar en un
daño emocional y resentimiento fuerte.
Del mismo modo, descubrir la traición o la
deslealtad puede ser muy doloroso para aquellos a los que se les dice la
verdad, aunque a largo plazo, esto puede ayudar en darse cuenta que fue lo
mejor que hubiera pasado. De esta manera, la verdad afecta directamente a la
relación humana, la capacidad de afrontar y superar los conflictos. Incluso
buscar la verdad en general implica riesgos y sacrificios cuando se teme que la
verdad pueda poner en peligro sus vidas o su integridad.
En el mundo moderno, los periodistas, activistas y
defensores de los derechos humanos también corren peligro en esta búsqueda de
la verdad. Pero la importancia de la verdad para ellos está por encima de sus
propias vidas, porque consideran que es un propósito digno de trabajar para una
sociedad carente de una realidad que muchos quieren ocultar. Hay muchos casos
en la historia en los que la gente ha descubierto la verdad en medio de la
corrupción y la opresión, dejando atrás un legado de valentía y ética.
Comprender de buena manera que la verdad abre
oportunidades para entender de manera efectiva el mundo que nos rodea y al
mismo ser humano, lo que fomenta el crecimiento y el desarrollo personal. Es necesario
estar dispuesto a enfrentar la verdad, incluso si duele. La persona debe darse
una oportunidad de conocer las propias debilidades, corregir sus propios
errores y mejorar las relaciones con los demás. En un sentido social, la verdad
promueve la coexistencia ética y justa, donde las personas pueden confiar entre
sí y cooperar.
En realidad, la verdad libera a la sociedad de la
corrupción y el fraude, la hipocresía y el engaño. Si bien a veces estos actos
pueden dañar las relaciones y dañar la reputación, la verdad puede destruirlas.
Además, en ciertos casos, la verdad es innecesaria e insensible. ¿Pero es útil
en todas las situaciones revelar toda la verdad? ¿La verdad en todos los casos
se justifica? La decisión de tomar en consideración el dolor de la verdad o la
ignorancia consoladora a puntas de mentiras es única para cada uno en relación
con sus creencias y convicciones.
Por último, vale la pena insistir, persistir y no
desistir que la verdad puede liberar o causar sufrimiento, según la forma en
que se manifieste, el momento y la causa para hacerlo. Sin embargo, decir la
verdad es vital. Aunque dolorosa en la mayoría de los casos, la verdad permite
mantener una vida clara y transparente en sus acciones, refuerza las relaciones
y avanza hacia la igualdad en la sociedad. La posición de la veracidad no
desata debate, porque a veces es incómodo, pero su propósito principal es la
liberación y la curación, ya que permite a las personas vivir en armonía con
sus creencias.

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